ESTUDIAR #DesdeCasa | RECOMENDACIONES PARA LAS FAMILIAS

Tu escuela en casa: El reconocimiento

Por Ruth Gotthelf y Adriana Fontana

Para las y los chicos, para los jóvenes (no importa la edad que tengan), es muy valioso el reconocimiento de sus familias. Si las familias les demuestran que lo que hacen es importante, chicas, chicos y jóvenes se esmeran en hacerlo cada vez mejor: como a todas/os nosotras/os, les gusta y les hace bien una buena cuota de reconocimiento.

Digámoslo de este modo: se entusiasman con el entusiasmo de las personas más cercanas afectivamente y pierden el interés cuando nadie se interesa por lo que están haciendo en la escuela. Por eso, acompañarlos, estar cerca, transmitirles confianza, hacer que se sientan cuidados en este "oficio de ser estudiantes" que se forja en la escuela es muy importante.

Es vital: si la familia le da valor al estudio, el estudio tiene valor para los niños/as y jóvenes.

¿Cómo se hace? En primer lugar, no es de un día para otro. Por el contrario, es un proceso largo que lleva años y que se produce de maneras muy diferentes.

Una de ellas, de lo más sencilla y muy valiosa, es la constante invitación al diálogo. Abrir una conversación y sostenerla acerca de lo que están estudiando. Por ejemplo: ¿qué tema estás estudiando?, ¿qué actividades estás haciendo?, ¿tenés tareas?, ¿podés solo/a o necesitás ayuda?

Si hay posibilidades de ayudar en la tarea, mejor; pero muchas veces eso no es posible. No es lo más importante. Lo que mayor importancia adquiere para los/as chicos/as es que se sientan acompañados, que reciban la pregunta oportuna y que sepan que lo que están haciendo para la escuela es interesante para la familia.

  • Primero que nada, ayudemos a crear un espacio y un tiempo para la lectura y el estudio. Podemos apagar la televisión, hacer lugar en una mesa, guardar algún juguete -si son pequeños-, mirar la hora en que empezamos a trabajar y reconocer que vamos a dedicar un tiempo a esta actividad. La escuela en casa necesita de un espacio donde hagamos posible la atención y un esfuerzo para sostenerla.

  • Mirar lo que están haciendo o leyendo y preguntarles sobre ello: ¿por qué ese dibujo?, ¿dónde encontraron esa palabra?, ¿qué pasó en el cuento?, ¿cómo llegaron a ese resultado?, ¿dónde aprendieron ese ejercicio? Preguntarles.

  • Escucharlos. Dejar que ellos hablen de lo que hacen, de lo que piensan y -sobre eso que dicen, hacen y piensan- seguir una conversación atenta.

  • Contarles nuestras propias experiencias en la escuela con la lectura, con la matemática, mostrarles situaciones parecidas a las que nos contaron u ofrecerles una situación diferente para que puedan comparar y relacionar. Pero, siempre, seguir la conversación.

  • Cuando todo indique que los chicos o jóvenes han terminado la actividad, está muy bien recordarles si deben guardar lo hecho en algún lugar: ¿tenés que entregarlo a tu docente?, ¿dónde lo vas a poner?, ¿hay alguna carpeta virtual o material donde alojarlo? Habrá que ayudarlos a preservar esta tarea valiosa (que puede llegar a perderse) porque es importante que, cuando estén dadas las condiciones, puedan llegar a la escuela con estas producciones para compartirlas con sus maestros, profesores y compañeros. Lo que se hace en casa es importante.